TEMAS UNIVERSALES, TRAMAS PARTICULARES

(Fragmento del libro “NACIDOS PARA CONTAR” – Autores: Jorge Maestro y Pablo Cullel)

 

Los temas son universales y el valor agregado está en cómo se cuentan. En su libro Teleshakespeare, el escritor y crítico literario catalán Jordi Carrión analiza series norteamericanas y algunas españolas de la primera década del siglo XXI -como Los Soprano (1999-2007) creada por David Chase, The Wire (2002-2008) creada por David Simon y Six Feet Under (2001-2005) de Alan Ball, entre otras- a la luz de su contexto histórico, tecnológico y artístico. No sólo introduce el término de “ficción cuántica” para referirse a la apropiación por parte del arte de estrategias de composición y difusión propias de marketing viral, sino que analiza cómo las nuevas series se nutren de las fuentes clásicas, como William Shakespeare, Charles Dickens y Moliére, para construir sus historias.
En Breaking Bad, Dexter y Mad Men hay personajes protagonistas que serían villanos perfectos en los libros clásicos. El público se da un permiso interno para identificarse, y fascinarse, con ellos, aunque reconozcan su influencia negativa.

Lo mismo sucedía en las tragedias griegas. En Antígona, de Sófocles, se puede entender a Creonte, rey de Tebas, que por defender el cumplimiento de las leyes del Estado a rajatabla causa una desgracia a su familia. Desafiado por Antígona, que decide rendir ritos fúnebres a su hermano Polinices en cumplimiento de la ley divina, algo que Creonte había prohibido, el rey decide encerrarla en una cueva hasta su muerte. Finalmente, Antígona decide ahorcarse antes de morir de hambre y, al ver esto, el hijo de Creonte que estaba prometido a Antígona se suicida. Creonte se arrepiente de sus acciones, pero éstas tienen más consecuencias: su esposa también se suicida al conocer la tragedia por un mensajero.
Es decir, los temas son universales, aunque las perspectivas cambien.

Es que las series son testigos de su época. Un claro ejemplo: luego de la guerra de Vietnam, en la que Vietnam del Sur aliado Estados Unidos enfrentó a Vietnam del norte que contaba con el respaldo de China y la entonces Unión Soviética, se creó la serie Brigada A (1983-1987), de Stephen Cannell y Frank Lupo. Los protagonistas de la serie eran cuatro veteranos norteamericanos que habían sido culpados de un crimen que no habían cometido y se dedicaban a ayudar a quien los necesitase mientras huían de la justicia. Dieciocho años después, inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas en New York y otros puntos de Estados Unidos, la televisión dio a luz varias series sobre el combate contra el terrorismo. Una de las primeras fue 24, que cuenta la historia del Director de Operaciones de Campo contra el Terrorismo en Los Ángeles, Jack Bauer (Kiefer Sutherland), que corre contra reloj para desactivar tramas terroristas y salvar a su país. La serie fue muy novedosa estéticamente, en particular por el uso de la pantalla partida para contar historias que se sucedían al mismo tiempo en diferentes lugares, un recurso propio de los noticieros de la televisión como CNN. Además de la trama sobre la violencia extremista, la historia se sumerge en la vida del personaje, ya que también debe salvar a su familia. Hoy en día las series tocan los conflictos más íntimos de sus protagonistas.

En la TV argentina también las series y las telenovelas son acordes al marco histórico y social. Así Los machos no tan machos (1992-1993, Canal 13), de Maestro, Vainman y Pessacq, se refería, en tono de comedia y con una mirada piadosa, al machismo en tiempos de auge de la nueva masculinidad o del hombre light. Y Gasoleros (1998-1999, Canal 13), de Ernesto Korovsky y Gustavo Barrios, con idea de Adrián Suar, contaba una historia de amor en el marco de la vida de una clase media empobrecida, tal como sucedía en la realidad de la época en que fue realizada.

Cuando una historia se presenta como espejo ante la audiencia está más cerca de lograr la tan ansiada empatía a la que los realizadores, autores y productores aspiran. Si un autor se compromete como testigo de su tiempo, su imaginación y creatividad construirán historias que serán bienvenidas por el público.

Podés adquirir el libro completo "Nacidos para contar", ingresando en nuestra biblioteca