RESPETO POR LAS INSTITUCIONES

BEAU WILLIMON OFF
“La mirada a cámara establece una intimidad y
conexión entre Francis Underwood (Spacey) y los
espectadores. Y, en cierto modo, se consigue que
el espectador sea cómplice de sus planes”.

 

En audiovisual, existen algunos elementos un tanto “polémicos” en cuanto a sus usos y funciones. El caso es que, si no se utilizan de un modo juicioso y creativamente innovador, pueden convertirse en un recurso enemigo y generar un efecto de rechazo en el espectador.

En mi opinión, hay tres que me parecen los más importantes o “peligrosos”, depende de la óptica con que se los mire. A saber:

1. La Voz en Off

2. La Mirada a cámara

3. La Cámara subjetiva

La VOZ EN OFF. Es un recurso que se utilizó durante mucho tiempo con fines explicativos, cuando todavía el espectador no terminaba de decodificar el lenguaje audiovisual y necesitaba de un extra para entender por completo la trama. Podríamos, quizás, calificarlo como el hermano menor de la didascalia y el intertítulo, pues en lo que respectaba a su función, no distaba demasiado de estos últimos, sin negar, por supuesto, el mejoramiento (aunque leve) por su carácter sonoro. Con los años, su uso se tornó un tanto más expresivo y funcional a la narrativa con un tinte más poético. Sin embargo, incontables veces se implementó de una manera tan burda y excesiva que pecaba de redundante, explicando con palabras lo que ya se entendía mediante la imagen. Y a ese punto quería llegar, pues allí es donde radica la controversia. ¿Por qué capitalizar como de primera mano un recurso que no potencia, sino que repite lo que se ve? Porque es la salida fácil ante cualquier escollo que se presente en la narración. El problema, es que hoy tenemos un espectador al que le gusta ser guiado, pero no llevado de las narices. Un espectador que se aburre rápidamente y por eso, necesita ser sometido a pequeños desafíos de pensamiento a la hora de ver una película. No quiere que le expliques lo que está viendo, simplemente, porque LO ESTÁ VIENDO! Tu gran desafío, es poner el valor de lo visual por delante de lo sonoro. De esa manera, encontrarás un camino muy complejo, pero interesante, y resolverás lo que se vaya presentado, de un modo innovador y a la altura de tu espectador actual.

La MIRADA A CÁMARA. Romper la “Cuarta Pared” de Stanislavsky. Incluir al espectador en la historia de un modo más interactivo, por decirlo de algún modo, cuando un personaje habla a cámara. Este es un recurso tan atractivo como potencialmente perjudicial para la salud de tu audiovisual. Para utilizarlo, hay que tener un manejo muy sutil del mismo y saber exactamente en qué momentos puede ser implementado y cómo. Esto es fundamental para no perder la atención de la audiencia. Después de todo, es como estar diciéndole a cada rato que lo que está viendo no es real. La idea de “ir al cine”, presupone uno va listo para sumergirse en un mundo extraordinario, como si fuera un observador privilegiado que espía sigilosamente una vida ajena. Si todo el tiempo, el protagonista de este mundo “nos mira”, jamás podremos ser ese voyeur escondido detrás de la pantalla. Si en cambio, el recurso está puesto como en “House of cards” cuando Frank Underwood (Kevin Spacey) nos increpa por llorar la muerte de Zoe Barnes (Kate Mara) a quien él acaba de asesinar, pues, entonces, adelante, tienes todo mi apoyo. Sutileza y oportunidad. Establece un equilibrio entre ambas y tendrás excelentes resultados.

La CÁMARA SUBJETIVA. De los tres, el menos nocivo, pero no por ello, menos respetado. Con este recurso, puedes manejarte como lo hacen los precavidos con el mar: sin miedo, pero con respeto. Esto te llevará a mantener un cuidado balanceado para no agotar al espectador. ¿Agotarlo? Sí, como lo escuchas. El principio básico de la cámara subjetiva es emular la visión del protagonista. Verás lo que él vea. Desde su perspectiva y óptica. El caso es que, si tu personaje está en movimiento, una subjetiva debería hacerse con cámara en mano (o símil) y ese vaivén puede agobiar a la audiencia, tanto como navegar en un río agitado. Además, no es un elemento que puedas utilizar durante un tiempo prolongado, a menos que estés haciendo un experimento como lo hizo Gaspar Noe en su película “Enter the void”. La ventaja de este tipo de puestas, es que exceden lo narrativo y convierten la experiencia en algo completamente sensorial y emotivo. Claro que para lograrlo, no basta sólo con una propuesta de cámara subjetiva. Por ende, a la hora de implementarlo, usa tu sentido común y sé criterioso con el aspecto creativo. No recurras a esto solo por innovar y sustenta tus ideas en base al tipo de historia que estás contando.

Por último, no olvides que el uso de los clásicos siempre (siempre) funciona. Sólo debes combinarlos con elementos nuevos y tendrás un combo maravilloso.

 

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