PERSONAJE: BIOGRAFÍA Y BACKSTORY

ROBERT DE NIRO OFF
“Los personajes con una mezcla de blanco y negro
son usualmente los más interesantes, pero lo más
importante de todo es captar la humanidad”.

Cuando pensamos en la creación de un personaje hay muchos aspectos a tener en cuenta: su nombre, su apariencia, su estado sentimental, su estado laboral, las particularidades que lo identifican y cómo se siente al respecto de todo esto. Todas estas variables nos acercarán progresivamente al nacimiento de un personaje/persona. Sí, persona. La mejor manera de conocer a nuestro protagonista es pensarlo, imaginarlo, como si fuera un individuo de carne y huesos que anda por la vida atravesando nuestras historias.

Ahora bien, sabido es que los mejores personajes están llenos de detalles que los acercan a la audiencia para que esta los ame o los odie, según corresponda. Esos detalles los hacen únicos e irrepetibles, los hacen persona (finalmente). Pero para ello hay que conocerlos muy bien y llegar a ese nivel de “intimidad” no es tan simple. Implica un largo y paciente trabajo del autor, que deberá acudir a todas las herramientas de las que dispone para lograr su cometido.

La mayoría de los autores noveles, pecan de simplistas y otorgan a sus personajes características de personalidad algo superficiales que no hacen más que moldear estereotipos demodés que estamos cansados de ver. La ama de casa devota, sumisa y maltratada. El policía violento y brutal. El adolescente conflictuado, con problemas de adicción. Modelos perpetuados a lo largo de la historia del cine y la televisión, que, afortunadamente, tienden a desaparecer.

En esta cruzada de “muerte a los estereotipos”, el conocimiento interno de nuestros personajes es fundamental. Para hacerlo de un modo que, prácticamente, no falla, existen dos herramientas: la biografía y el backstory.

La primera es propiamente la historia de vida de nuestro protagonista, desde que es concebido hasta el momento anterior de comenzar la “película”. Deben incluirse todos los acontecimientos relevantes que, de algún modo, tuvieron fuerte influencia sobre su desarrollo y personalidad. El ejercicio de escribirla, tiene un objetivo secundario (o principal, según el ojo con que lo mire) muy interesante: el descubrimiento de los detalles de los que hablábamos anteriormente, las particularidades de ese personaje. ¿Cómo hacerlo? Muy simple. Se estipula que deben redactarse, sin detenerse, 7 páginas. ¿Por qué? Lo normal es que comiences a toda máquina y llenes 3 o 4 páginas con una inspiración inaudita. La cuestión comienza a complicarse cuando, en la página 5, se te acaban las ideas. La mayoría de los escritores, dejan la biografía en esa instancia, con la esperanza de retomarla en otro momento. El caso es que, para que el ejercicio dé resultado, no hay que claudicar ante la falta de palabras, porque es nuestro pasaje al mundo oculto de los personajes. Es ese, precisamente, el momento en que comienza tu “brainstorming personal” y surgen ocurrencias que en otra circunstancia no saldrían a flote. Para que lo entiendas mejor, la secuencia de presentación de “Amelie”, en la que ella queda definida a partir de singularidades tales como, sentir placer al abrir y cerrar la mano dentro de una canasta llena de semillas, es en mi opinión, resultado de un ejercicio de esta índole. Vale decir, entonces, que esas 3 últimas páginas, son las que le darán aspecto humano a tu personaje.

La segunda herramienta, el backstory, se utiliza para saber en profundidad cómo entra tu protagonista a la primera escena de la película. ¿En qué estado de salud? ¿Con qué ánimo? ¿Cuál es su apariencia? Este recurso, se logra pensando y escribiendo la última semana, el último día o la última noche antes de la escena 1. Si tu historia comienza con él o ella arribando a una cita a ciegas, no llegará del mismo modo si se cayó de un caballo por la mañana o si durmió mal la noche anterior. Conocer el “momento” previo al comienzo del relato, le dará un plus de “verdad” a la presentación de tu protagonista porque, una vez más, hará que se parezca más a un humano y eso te ayudará a generar empatía con el espectador.

Ahora que ya lo sabes, no tienes excusas para no pensar con detenimiento a tus personajes. Recuerda que son una pieza fundamental en cualquier relato y el móvil con el cual los espectadores se identificarán y conectarán con tu historia.