“PAGINA EN BLANCO. Cuando cualquier excusa es buena para quitar el trasero de la silla”

ROBERT MCKEE OFF
“La investigación no solo gana la batalla contra
los clichés, sino que constituye la clave de la
victoria contra el miedo y contra su hermana, la depresión.”

 

Todos los que alguna vez nos hemos aventurado a escribir historias, hemos conocido el sabor amargo de la página en blanco. Estáticos frente al cursor parpadeante que marca el inicio de un vacío aterrador, cualquier excusa es buena para quitar el trasero de la silla: un café, pasear al perro, hacer las compras… todo menos afrontar el terror de no saber cómo empezar.    

Claro que, ya lo dijo Newton, para cada acción hay una reacción igual y opuesta, aunque en este caso solo sería su opuesta: la investigación. Neutralizar esa parálisis creativa con la movilidad que da saber, conocer, explorar. Todo escritor debe ser curioso y un gran investigador. Olvídate de esta profesión si no te gusta husmear en la vida de los demás… suena mal, pero es así.

Antes de embarcarte en una nueva aventura debes hacer acopio de la mayor cantidad de información que se relacione a ella. Solo de este modo se abrirán las puertas del cielo y el temor hacia la página en blanco se desvanecerá progresivamente. No te hagas el duro, no niegues tus miedos. La mejor manera de combatirlos es reconocerlos. TODOS le tememos a la página vacía.

Pero, ¿cómo debemos hacerlo? Robert McKee establece una clasificación muy interesante en la que distingue tres “tipos” de investigación: memoria, imaginación, hechos. Veamos a qué se refiere con cada una.

Memoria: es aquella que se basa en nuestro mundo empírico. Una especie de memoria emotiva adaptada. Con ella empezamos a explorar, sobre todo, el comportamiento de nuestros personajes y lo que sienten. Consiste en evocar experiencias personales de nuestro pasado similares a las que ellos atraviesen, revivirlas y escribirlas.

Imaginación: ésta, en cierto sentido, es casi la inversa a la anterior. En lugar de evocar, nos pondremos en los zapatos de nuestros personajes e imaginaremos qué haríamos si estuviéramos en tal o cual situación que ellos debieran superar. Memoria + Imaginación, comenzarán a darnos un panorama más detallado de todo lo que queremos contar.

Hechos: este punto se refiere a una investigación que está por fuera de nuestras experiencias personales. Se trata de todo el conocimiento “objetivo” que podemos adquirir acerca de algún tema. Internet, una biblioteca, entrevistas con idóneos, cualquier medio es válido. Este es el factor que desequilibra la balanza, puesto que mientras más sabemos, más opciones tendremos al escribir. McKee dice que la investigación es el alimento del talento y yo también lo creo. Cuanto más sepamos acerca de un tema, mayores serán los caminos que se nos presentarán.

Por último, quisiera agregar una variable más: la observación directa. Se trata de observar “in situ” todo lo relacionado al tema de nuestro relato. Por ejemplo, si escribiremos una serie sobre medicina, ¿qué mejor que pasarnos los días en los pasillos de un hospital? Eso nos dará una perspectiva muy real y detallada, además de expandir nuestro mundo de posibilidades.

Para la película “Taxi Driver”, Robert De Niro trabajó como taxista durante un mes antes de comenzar el rodaje. Esto le dio a su interpretación una cuota de verdad que lo alejó de los estereotipos.

Este tipo de prácticas, son las que debería adoptar cualquier escritor para poder contar historias con personalidad, verosimilitud y corazón. Porque si no fuera así… ¿qué sentido tendría escribir?

 

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