LA INCIDENCIA DE LA LUZ

ORSON WELLES OFF
El escritor necesita una pluma, el pintor un
pincel, el cineasta todo un ejército”

 

Así como vimos el rol del Arte en una producción audiovisual, su funcionalidad al momento de crear significados y su papel en esta cuestión de “decir sin palabras”, también veremos la incidencia de la iluminación como soporte del factor narrativo y dramático.

Si bien una historia puede contarse, aunque los recursos audiovisuales de los que se dispone estén minimizados tal como lo hacían los cineastas del “Dogma 95”, bien sabido es que, si todas las áreas aprovechan al máximo sus capacidades, potencian el relato de una manera indiscutida.

Es en esa línea que hablaremos hoy de cómo aumentar las posibilidades de los recursos de la luz. Ante todo, debemos tener en cuenta que cada película o serie cuenta algo diferente, desde una trama particular y un determinado género, y en base a eso, se define el carácter de sus escenas y secuencias.

Así como no es lo mismo plantear la iluminación para una película de terror o para una de comedia, tampoco lo es utilizar luces con una temperatura color cálida o fría, como si ambas generaran climas similares. De hecho, lo que unas provocan en la mente del espectador, es completamente opuesto a lo que provocan las otras.

Nuestro cerebro reacciona de diversos modos según los estímulos a los que sea sometido. Eso, más las convenciones establecidas y creadas por y para el mundo audiovisual, dio como resultado el conjunto de parámetros que hoy se utilizan al momento de decidir un tipo de iluminación.

La experiencia sensorial y emotiva que se da mediante el uso de los diferentes contrastes, intensidades y colores de la luz, es única en cada caso. Trabajar con un alto nivel de contrastes nos da la idea de un ambiente duro, plano, sin profundidad. Trabajar con tonos en la gama de los azules y los verdes nos da un clima frío, oscuro, tenebroso. Los tonos en la gama de los rojos y amarillos nos dan calidez para trabajar situaciones románticas, por ejemplo.

Jugar con el manejo de luces y sombras estableciendo una relación selectiva entre lo que mostramos y lo que no, aquello en lo que ponemos el foco y en qué momento hacerlo. Todo tiene un por qué o debería tenerlo. “Citizen Kane” (Orson Welles), es una de las películas pioneras en el uso dirigido de la luz, con el objeto de generar sensaciones, ideas y resignificar la imagen. Todos recordamos sus célebres escenas en las que la dirección de la luz y el uso de grandes contrastes generan contextos enigmáticos, rígidos y conceptuales.

En audiovisual nada está librado al azar, porque cada área se pone al servicio del crecimiento de la historia desde el lugar que le corresponde. Muchas variantes pueden abordarse desde la planta de luces que elijamos para nuestra producción. Lo importante es entender cuál es la mejor manera de aumentar el valor estético, dramático y narrativo de la historia que estamos contando. Arriesguemos sobre nuestras puestas en escena, es la forma de marcar una diferencia con la mediocridad.