LA IMPORTANCIA DE LOS PLOT POINTS

JEAN-LUC GODARD OFF
“Una historia debe tener un comienzo, un medio y un
fin, pero no necesariamente en ese orden”

 

Los atractivos de las historias que vemos en el mundo audiovisual, están determinados por la solidez de sus Puntos de Giro o Plot Points. Según sean más o menos fuertes, el relato virará hacia un rumbo más o menos interesante.

En una estructura clásica, los puntos de giro son dos: el uno marca el comienzo del Acto 2, el dos, marca el comienzo del Acto 3. Recordemos que, en este tipo de estructuras, la proporción entre actos es 25 – 50 – 25. De este modo, en términos de metraje, al Acto 1 le corresponde un cuarto de tiempo, al Acto 2 un medio, y al Acto 3, también un cuarto.

Siguiendo esta línea, en una película de 120 minutos, podríamos afirmar que el Primer Punto de Giro debería aparecer a los 30 minutos (Final del Acto 1 y Principio del Acto 2) y el Segundo Punto de Giro, debería estar ubicado a los 90 minutos (Final del Acto 2 y Principio del Acto 3).

Por supuesto, que puede haber una variación de más – menos 3 minutos y que no necesariamente debe ser exacto el momento en el que aparezcan los Puntos de Giro. Lo que no puede suceder, es que tengan un desfasaje mayor a este tiempo porque el relato se tornaría lento y el espectador diría: “En esta película no pasa nada”.

Los Puntos de Giro le dan movimiento a la historia. Para que se entienda la función primordial de los mismos: son las acciones que cambian radicalmente el rumbo del relato. Es un vuelco de 180 grados. Por ejemplo, si en “Match Point” Chris Wilton (Jonathan Rhys-Meyers) no hubiese conocido a Nola Rice (Scarlett Johansson), no habría atravesado los tortuosos hechos que terminó viviendo.

El Punto de Giro es una acción puntual, no un conjunto de acciones o secuencias. Tampoco es algo de lo que “se da cuenta el personaje”. Siempre es una acción. El primero da lugar al caos y rompe el equilibrio establecido en el Acto 1. El segundo, da inicio a un nuevo orden, equilibrado, pero distinto al del primer acto.

Mientras más potentes sean estos dos puntos de inflexión, mayor será el desequilibrio que provoquen en el relato y la estabilidad del protagonista. Mayores serán los problemas y los conflictos a resolver. De ese modo, tendremos un espectador clavado a la butaca, esperando cada escena con ansias y viviendo cada minuto a pleno.