LA CÁMARA: EL OJO EXPRESIVO DE LA DIRECCIÓN

HITCHCOCK OFF

El primer trabajo es crear la emoción y el segundo es preservarla”.

 

Bien sabido es que desde los inicios del cine hasta hoy, el lenguaje audiovisual ha cambiado y con él, el oficio de dirección y el uso de la cámara. El paso de los años ha forjado a un espectador ávido de nuevas ideas, nuevas propuestas y por qué no, nuevos desafíos para los artesanos del lenguaje audiovisual.

La cámara dejó de ser el ojo indiscreto de los hermanos Lumière y se conivrtió en un medio fuerte para la generación de emociones, simbolismos y significados. A partir de grandes directores como Serguéi Eisenstein, Fritz Lang, Orson Welles, Ingmar Bergman y Alfred Hitchcock, entre otros, que marcaron una época revolucionaria en el cine, es que la forma de plantear una puesta en escena o plantar la cámara, cambió radicalmente.

Hoy es muy frecuente decir que “hablamos con imágenes”. La invención del cine, dio al arte de contar historias, la posibilidad de una cercanía casi íntima entre el espectador y la pantalla grande. Un realismo impensado años atrás y la magia de “decir sin palabras”. Para esto, se establecieron convenciones tales como los tipos de plano (P.P., P.M.L., P.M.C., P.G., P.D., P.A., P.P.P.).

Claro está que contar un evento en Plano General (P.G.), no tiene la misma connotación que contarlo en Plano Medio Corto (P.M.C.). Ver llorar a un personaje, no impacta en el espectador de la misma manera si lo mostramos en Primer Plano (P.P.) o en Plano Americano (P.A.).

El uso de la cámara nos dio la posibilidad de direccionar la atención de la audiencia hacia uno u otro detalle de la escena, y también propició los mensajes subliminales mediante la ubicación estratégica.

Tomemos como ejemplo la serie “Breaking Bad”. En el capítulo once de la tercera temporada (“Abiquiu”), durante una cena en familia, la cámara está plantada en el exterior en dirección al ventanal tripartito de la casa. Desde allí, se los puede ver a Walter (Bryan Cranston), Skyler (Anna Gunn) y Flynn (RJ Mitte), con la particularidad de que cada uno ocupa una de las tres partes de dicho ventanal. En este caso, la cámara está tácticamente plantada desde la dirección, para dar cuenta de la terrible crisis familiar que están atravesando y de que cada uno, está separado del resto.

A través de la composición de la imagen, se carga a la escena de un sentido implícito sin la necesidad de recurrir a diálogos u otros recursos más ordinarios.

El arte de dirigir está profundamente ligado al poder de la imagen. La realización audiovisual nos ofrece esto como una herramienta tan compleja como inagotable. Sólo resta abandonar los lugares comunes, desempolvar el intelecto y ejercer una dirección a la altura de las circunstancias.