HISTORIA EN CONSTRUCCIÓN

(Fragmento del libro “NACIDOS PARA CONTAR” – Autores: Jorge Maestro y Pablo Cullel)

 

¿Los hombres y mujeres pueden ser amigos o el sexo siempre se interpone? ¿La amistad en la infancia es esencial, crea recuerdos y forja el carácter? ¿Son el honor y la verdad valores supremos aún por sobre la lealtad? Tres películas dirigidas por Rob Reiner, Cuando Harry conoció a Sally (1989), escrita por Nora Ephron; Cuenta conmigo (1986), con guión de Raynold Gideon y Bruce Evans; y Código de honor (1992), escrita por Aaron Sorkin, intentan contestar a esas preguntas. Las respuestas también pueden encontrarse en La banda del Golden Rocket (1993-1994), de Maestro y Vainman, y en Mis amigos de siempre (2014) de Maestro y Claudio Lacelli. Y en tantas otras obras donde se ha explorado un vínculo tan importante como la amistad.

Es que las historias pueden explorar un mismo asunto y exponerlo desde diferentes perspectivas. Una es como una argumentación, es decir, con el objetivo de defender con razones una idea que se quiere probar. En los relatos:

-la meta relaciona al protagonista con el antagonista,

-los personajes explican el por qué y el para qué del problema,

-las acciones exponen diferentes maneras posibles para resolver el problema,

-el tema confronta y sopesa la bondad relativa de los valores que el problema pone en discusión, y

-el género proporciona el marco donde se desarrolla la historia como argumentación.

Los temas centrales de las historias –el amor, la amistad, el deseo, la crisis, los conflictos– son universales; no cambian, son siempre los mismos. Sin embargo, ello no implica que sean repetitivos, copias o que tengan un tufillo de anquilosamiento. El presente puede darles a esos tópicos comunes un color único, con un lenguaje y una perspectiva actual. La mirada del autor será única. Será el mismo qué con un particular cómo.  

Pensemos en historias que tienen como centro el amor entre un hombre y una mujer. En las historias de amor romántico de la novelista británica Jane Austen (1775-1817) el matrimonio era un fin para las mujeres, primaba el amor platónico hasta que se llegaba al amor real que, para la protagonista (moderna para su época) se planteaba como único. Sus textos fueron llevados al cine en varias ocasiones, por ejemplo en Sensatez y sentimiento (1995), dirigida por Ang Lee con guión de Emma Thompson, y en Orgullo y prejuicio (2005), dirigida por Joe Wright con guión de Deborah Moggach. ¿Podría una historia actual hablar de un amor para toda la vida y de que una mujer se siente presionada para contraer matrimonio? Las aproximaciones al amor más actuales en el mundo occidental tienen otro tono. Cuando Harry conoció a Sally muestra el derrotero de los protagonistas en busca del amor mientras inician y terminan diversas relaciones.

En El mismo amor la misma lluvia (1999), dirigida por Juan José Campanella, con guión de Campanella y Fernando Castets, los protagonistas se conocen, se enamoran y conviven. A lo largo de 20 años son felices, se ilusionan, pierden las esperanzas, se separan y se reencuentran. Los encuentros y desencuentros de la pareja están inmersos en el marco de los años ´80 en Argentina, la dictadura militar, el retorno a la democracia y la crisis económica de la década del ´90 con un gobierno neoliberal. En Motivos para no enamorarse (2008),  con guión de María Laura Gargarella y dirección de Mariano Mucci, se narra el romance de una mujer en los veintipico y un hombre cincuentón autoexcluidos del mundo convencional y maniqueo que se descubren y transitan lo difícil de una atípica relación. Se separan y reencuentran en un momento de la Argentina en que han renacido las esperanzas de volver a construir después de la tormenta económica y social. Son películas de dos seres destinados a amarse, donde el marco social local influye también en las acciones de los personajes y la toma de decisiones.

Son todas historias de amor, pero cada una tiene su mirada particular. Dentro de las buenas historias hay dos historias: una es la mirada apasionada, la más emocional, y la otra es el marco en que esa historia está inmersa.

Básicamente, una historia de amor cuenta el remanido “chico/a conoce chica/o o chico/a pierde chica/o o chico/a recupera chica/o”. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué historia hay dentro de una historia de amor? Eso es lo que hará que esa historia sea única en el mundo.

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