DOS CIRCUNSTANCIAS QUE ARRUINAN MILES DE GUIONES (PARTE 2)

(AUTOR: Valentín Fernández-Tubau)

(…CONTINUACIÓN DE LA PARTE 1)


Especial para profesionales:

Cuando un novel se lanza a escribir sin apenas técnica y sin sentir por la historia que escribe, el desastre está cantado. Pero, ¿qué sucede cuando tenemos pericia, conocimiento de la técnica y oficio en la escritura de guiones y no sentimos por la historia?

La respuesta es sencilla: puede que formalmente esté correcta, pero le seguirá faltando ALMA. Como mucho, podremos aspirar a parecernos a ese seductor que conocía todas las artes del enamoramiento y aparentaba estar enamorado sin estarlo... pero aquella "historia de amor" era, en verdad, una farsa. Por falsa. Y la cuestión es: ¿eso es a todo lo que aspiramos? ¿A ser impecables farsantes? ¿O nos hemos metido a esto de la escritura por algo más? ¿Acaso por contagiar algo de nuestra piel, nuestra visión, nuestros sentimientos, nuestras inquietudes...? ¿O nada de eso nos importa ya? En el caso de que todavía recordemos lo que nos hizo apasionarnos por la escritura, la pauta está clara: debemos SENTIR por lo que escribimos. No hay otra.

La fórmula: ¿cómo determinamos si sentimos o no?

Lo que aquí te doy es un método. Desde luego que no es el único, pero es un método práctico, fácil y rápido para determinar si la historia que estamos ideando nos hace sentir o no, manteniendo la puerta cerrada al autoengaño.  Evidentemente, no sirve para todo tipo de historia, pero sí para un buen número de ellas. Aquí va.

Condiciones de la historia para que la fórmula sea aplicable:

- Debe tener un detonante claro: ese rayo que cae en el universo del protagonista y que le pone todo patas arriba. 

- El "rayo" debe despertar la intención de conseguir algo ("meta dramática" y "objetivo dramático" del protagonista): da igual lo que sea (rescatar a un ser querido raptado, cambiar el sistema, conquistar el amor de una persona, derrocar a un tirano, desahogar un instinto de venganza, destapar una corrupción... lo que sea)

Si tu historia cumple las dos condiciones - "rayo" (detonante) y "meta derivada del rayo":

1) Imagínate en el papel protagonista.

2) Imagínate que te golpea "el rayo" de tu historia.

3) Imagínate que, como consecuencia de eso, determinas ir a por la meta dramática

4) Contesta a esta pregunta: en esta recreación interna ¿has sentido algún tipo de emoción? ¿Te ha golpeado o agitado un chakra, el abdomen, el corazón...?

Si ha sucedido, probablemente sientes una fuerza que va más allá de lo intelectual; y un impulso a escribir más sobre eso. La sensación debe ser parecida a cuando ves a una persona y te surge algo desde la víscera (no como producto de una calibración intelectual y de la apreciación de su belleza o virtudes, sino desde dentro).  Entonces has dado con una historia que te mueve. Si tu comprensión ha sido solo intelectual, pero NO has sentido emoción o intriga visceral, aunque la historia tenga valores, te dejan frío, falta pasión, falta víscera... Y la pasión y la víscera son fundamentales para que la historia te surja de dentro con fuerza, como una locomotora. Con la misma fuerza que me surge al teclear este escrito desbocado, porque me “quema” el transmitir esto, y lo siento por dentro. 

Espero que lo pruebes. Y que te sea útil. Resultado: una papelera llena de ideas descartadas y una selección de historias que realmente TIENES que contarnos.

(CONTINUARÁ…)

FUENTE: “Abcguionistas”

ARTÍCULO ORIGINAL: http://www.abcguionistas.com/noticias/lupa/dos-circunstancias-que-arruinan-miles-de-guiones.html