DIRIGIR PARA PRODUCTORAS NACIONALES E INTERNACIONALES

Cuando hablamos de modelos de producción internacionales, indefectiblemente tendemos a establecer un paralelismo con el nuestro, el propio, el nacional, posicionándonos en las diferencias entre uno y otro. Existe un prejuicio muy arraigado, una voz popular en nuestro medio laboral latinoamericano, que dicta ciertas máximas: “en el exterior se trabaja mejor”, “no corremos con la tiranía del tiempo”, “no sufrimos los avatares de un presupuesto acotado”.

La realidad es que nada es lo que parece y que no todo lo que se dice es real. ¿Se produce diferente? Sí. ¿Mejor o peor? Ni lo uno ni lo otro. Diferente. Existen otros requerimientos, por supuesto, que van de la mano de una dinámica laboral que no se desarrolla del mismo modo en todos los países.

En mi experiencia, dirigir “Epitafios” para HBO, me provocó cierto temor de no estar a la altura técnica. Sí, podemos decir que una constante es que, a ese nivel, se trabaja con ciertos equipamientos que no son de fácil acceso o de tenencia “masiva”. Además, me tocó trabajar en fílmico, material para el cual el video assist nunca es de buena calidad y no guarda un alto rango de fidelidad con lo que realmente está “imprimiéndose” en la película. Esta tecnología de video asistido, recibe la luz cuando el espejo de la cámara aún no muestra imagen alguna, es decir, cuando cierra el obturador de la cámara. O sea, cuando la cámara “no ve”, el video assist recibe la señal. Hay un delay importante, con lo cual, la imagen no es fidedigna al cien por ciento. Por eso, mandábamos a revelar el material en cada jornada. En ese caso, lo que pasó fue que el equipo en general sintió una presión extra que quizás no había sentido jugando de “locales”.

Otro punto, era todo lo relacionado a las exigencias estéticas. Si bien, manejábamos un nivel alto en ese punto, nos pedían ser un poco más preciosistas con la luz, narrativamente más puntillosos, y todo estaba muy hablado previamente. Lo que se respiraba es que el margen de error intentaba achicarse a su menor exponente. Por eso, al finalizar cada jornada, lo que hacíamos era ver el material que habíamos filmado y charlábamos sobre eso concretamente en cuanto lo que había que repetir o corregir al día siguiente. De todas formas, no había grandes diferencias a como veníamos trabajando acá, con Pol-Ka.

En cuanto a los costos de producción, a veces, dependiendo de la clase de serie que se esté produciendo, se manejan presupuestos mayores. A partir de eso, se tienen más recursos para invertir en locaciones, en actores, y hasta en tiempos de preproducción, inclusive. Quizás, hasta se tengan más chances de solicitar más días de filmación para un capítulo, con evaluación previa, obviamente y con los debidos justificativos. Eso, en una producción nacional quizás, es un tanto más difícil. Si bien, se manejan presupuestos muy altos y siempre hay un margen de negociación, el tema es que tan amplio es ese margen.

En cuanto al binomio director - productor, no existen diferencias sustanciales en cuanto a la dinámica que manejan. El caso es que Latinoamérica maneja un formato que, en general, no se desarrolla en otras partes del mundo y es el de salida diaria. Sea tira o telenovela, es muy nuestro y allí es donde radican las mayores diferencias en la relación mencionada. Cuando se trabaja en un formato diario, la constante que se repite está ligada a que nunca se sabe con exactitud el presupuesto que se va a ejecutar. Esto complejiza la administración de los recursos con los cuales la producción cuenta y el productor necesita una gran capacidad de negociación para acordar con el director, en buenos términos, un equilibrio entre lo que este le pide y lo que el otro puede dar. El eterno balance entre la oferta y la demanda, representadas por el productor y el director, dentro de una producción audiovisual. Los casos más frecuentes, son las escenas que involucran una gran cantidad de extras. Suele suceder que, si se necesitan quinientos, en general, autorizan cien y el director debe utilizar su ingenio y oficio para generar en el espectador la idea de que, en realidad, son quinientos. El problema de recortar tanto y muy frecuentemente, es que puede quedar un sobrante de dinero y eso también es un problema. Las productoras exigen que no se gaste de más, pero tampoco de menos, dado que eso implica una falta de inversión que no estaba pactada. En una producción industrial no puede haber subejecución de presupuesto. Es una entelequia. Quizás sólo exista en la imaginación de un ser superior.

No te pierdas la charla abierta con Jorge Nisco, el próximo 6 de septiembre.

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