DIME CÓMO HABLAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

 

VIRGIL
¿Y cómo es vivir con una mujer?

LAMBERT
Es como participar en una subasta.
Nunca sabes si la tuya será la mejor oferta.

(“The best offer” - Giuseppe Tornatore)

 

Cuando escribimos un guion, los diálogos son el último elemento que se incorpora, durante lo que llamamos el desarrollo del guion. Es el último eslabón de una cadena que puede ser irrompible o una porquería. Son la artillería que nos dará el tiempo dramático, es decir el cuánto de nuestra historia.

Además, tienen tres funciones primordiales que no pueden obviarse si deseamos tener una buena historia: hacen avanzar la trama; revelan a nuestros personajes; proporcionan información importante para que el espectador comprenda el relato en su totalidad.

Hay quienes dirán con muchísima “soltura” que escribir diálogos es pan comido. ¡Pfff! Si sabes hablar, sabrás dialogar. Peeeeero, lamento decirlo… no siempre es así. Cuando estamos en modo escritura, estructuramos las frases con una perfección gramatical que no tenemos al hablar. Esto da como resultado diálogos que al leerse suenan muy bien en nuestra cabeza, pero al decirlos en voz alta, suenan acartonados y rígidos. No hablamos como escribimos. Sin embargo, debemos aprender a escribir como hablamos: desordenados y desprolijos.

No es pan comido, pero siempre hay una luz al final del camino. Para que puedas llegar a ella, presentaremos los 10 errores frecuentes que, según Doc Comparato, suelen cometerse al momento de dialogar. Esto, al menos, te dará una idea de lo que no debes hacer.

1. Diálogo literario: lo que decíamos anteriormente. Demasiada preocupación sobre la gramática. Un buen ejercicio para evitar este error, es leer los diálogos en voz alta. Lo más probable es que, si un diálogo no está bien escrito, suene mal o raro al oírlo.

2. Diálogo recortado: construido por frases muy cortas. Provoca un ritmo vertiginoso de planos y contraplanos. Si vas a dialogar una escena, aprovecha al máximo esas líneas.

3. Diálogo repetido: una y otra vez la misma información. Esto aburre y el espectador se siente subestimado. Si ya se dijo, no se repite.

4. Diálogo largo: solo se utilizan en casos de necesidad absoluta, en ocasión de tener que explicar algo: un procedimiento científico, por ejemplo.

5. Diálogo clónico (nulo): todos los personajes hablan igual, y muy frecuentemente, igual a quien escribe. Esto suprime las diferencias entre ellos y sus particularidades: edad, sexo, personalidad, etc.

6. Léxico equivocado: cada grupo social tiene su manera de expresarse y utiliza palabras y frases distintivas. Cuando cometes este error, el espectador se topa con lo inverosímil y no genera con ese personaje la empatía que necesita para conectar con su conflicto.

7. Diálogo discursivo: es un mix entre diálogo literario, largo y repetido. Es la reiteración de conceptos y reglas como si fuera un libro de estudio. Aburre y detiene la trama.

8. Diálogo inconsciente: carece de contenido dramático. No aporta nada a la historia. Es una línea sin sentido, decir por decir. Cada diálogo tiene una función y cometer este error, es desperdiciar tiempo dramático.

9. Diálogo introspectivo: hacemos que un personaje hable a cámara con el objetivo de conocer lo que siente. Destruye la ilusión de realismo que se pretende y el espectador recuerda que está viendo una película.

10.Diálogo imposible/artificial: es el típico diálogo que tal o cual personaje no diría. Genera contradicción y es inverosímil. No está mal escrito, sino dicho por el personaje incorrecto.

Cualquiera de estos errores, en la medida que se conviertan en intencionales, dejan de serlo. Siempre que haya una voluntad de romper la regla, no se estará cometiendo un error.

Los diálogos en un guion deben ser inteligentes, particulares y distintivos, tanto del género que se aborde como de los personajes de la historia. Es necesario buscarles la particularidad, una “marca” en su manera de hablar. Eso nos dará un guion sólido y personajes fuera de serie.