COMO ESCRIBIR UN GUION Y NO MORIR EN EL INTENTO

ANTÓN CHÉJOV
“La brevedad es hermana del talento”

 

Existe una creencia popular muy arraigada entre aquellos que “tocan de oído” y se aventuran a escribir por primera vez un guion: el punto de partida es la Escena 1 (aunque no carguen ni la más mínima idea de cómo seguirá la historia en la Escena 2). Muy campantes, se dejan “fluir” y se sientan a escribir en “Tahoma 14” (o la letra que su inspiración les dicte), simplemente, hasta que les dé el cuero o se harten de no saber hacia dónde ir o cómo seguir la historia. Allí, en ese preciso instante, abandonan el teclado y ese “ni” proyecto de guion, pasa al salón de los caídos en combate.

Para mí, escribir un guion es un estado que atraviesa los mismos momentos que el idilio amoroso. Primero, nos apasionamos con nuestra idea y lo único que queremos hacer es escribir y escribir. Todo es color de rosa, hasta que comienzan a vislumbrarse algunos problemas en relación a cómo continuar. Entonces, damos manotazos de ahogados, nos enojamos con nosotros, la historia y la madre que los parió, y nos damos cuenta de que no tenemos las herramientas necesarias para continuar con este “amor”. Es ahí, cuando abandonamos todo, dejamos que el barco se hunda y quedamos a la espera de otro príncipe azul, que probablemente, nunca vendrá… o al menos, no tan azul como lo esperábamos.

Claro que, no todos claudican en el intento. ¿Por qué? Porque algunos tienen los recursos necesarios para solucionar problemas y sortear obstáculos. Conocen la receta (o una de las tantas), los pasos previos que deben seguirse para terminar lo que se empezó.

El proceso de escribir un guion tiene varias etapas que se llevan a cabo con anterioridad al desarrollo del mismo. Estas etapas son los atajos que llevaran al autor a buen puerto. Las herramientas para lograr un producto final coherente, dinámico y sin fisuras, que permiten conocer a fondo la historia que se quiere contar, trazar un camino a seguir y evaluar si ese es el relato que nos dará el material necesario para escribir una ficción entretenida.

Estas etapas, el Santo Grial del guionista, son: TEMA, STORYLINE, SINOPSIS, TRATAMIENTO, ESCALETA. Hoy sólo veremos las dos primeras.

El TEMA es aquello de lo que se quiere hablar en un sentido amplio. Lo que Doc Comparato llama el “ethos” y define como “el significado último de la historia (...), la razón por la cual se escribe". La moraleja que quieres transmitir al espectador.

El relato que elegirás para hablar de ese tema es tu IDEA, la “excusa” para comunicar aquel mensaje que te parece importante o vale la pena. En esta instancia, estamos haciendo un recorte importante, ya que partimos de lo general hacia lo particular. Tal vez muchas películas aborden una misma temática, la diferencia radica en la historia (idea) que se elige para darla a conocer.

Esta idea, se verá materializada en palabras a través de un STORYLINE. Será tu primera herramienta para comenzar a estructurar tu historia. Es la forma más escueta, simple y concisa de plasmarla en el papel, y por esas características, sabemos que no es una tarea fácil. Sin embargo, hay ciertos “tips” que pueden ayudarte:

·      El Storyline se realiza sobre la trama principal, por lo tanto no se incluyen detalles de las subtramas.

·      No debe superar las 5 líneas.

·      Debe contener los 3 actos y sus elementos matrices: PRESENTACIÓN/Protagonista, DESARROLLO/Conflicto, RESOLUCIÓN/Clímax.

·      Debe estar escrito en TERCERA PERSONA y en PRESENTE.

·      Debe mencionarse el GÉNERO y el FORMATO.

·      Deben incluirse dos o tres características del protagonista que sean funcionales al conflicto, es decir, que lo hagan entrar en contradicción con el mismo.

El Storyline, nos permite jugar y probar todas las combinaciones posibles de protagonistas, conflictos y finales. Podemos escribir tantos Storylines como nos dé la gana, hasta dar con el indicado. Será tu “norte” a seguir cuando te sientas perdido. Te dará el conocimiento de tu relato de principio a fin. Si logras un Storyline sólido, será la mejor red de contención en donde caer cuando tirarse al vacío sea una acción inminente.