COMO ESCRIBIR UN GUION Y NO MORIR EN EL INTENTO - PARTE 2

JEAN-CLAUDE CARRIÈRE OFF
“El novelista escribe, mientras que el guionista trama, narra y describe”

 

Existe otra creencia popular muy arraigada entre aquellos que “tocan de oído” y se aventuran a escribir por primera vez un guion: “tengo un guion para que leas”.

¡NOC – NOC! ¿Estás listo para escuchar la verdad? A menos que sea un gran amigo, nadie (NADIE) se tomará el trabajo de leer tu guion sin haber leído previamente, al menos, una SINOPSIS que lo haya atrapado.

Así como “Santa son los padres”, debo derribar otro mito diciéndote que el viaje del héroe no aplica para la vida real. Ninguna persona ocupada se arrojará a tu aventura si antes no leyó nada que llamara su atención.

Tal como veíamos en el posteo anterior, el camino hacia un guion terminado tiene varias etapas de desarrollo previo. Estas te ayudan a no perder la calma cuando llegas a un punto ciego y no sabes cómo continuar tu historia.

Lo que no te dije, es que algunas de las herramientas propias de cada etapa, tienen una doble función. Por un lado, de desarrollo de la idea y por el otro, de venta del guion. Podríamos diferenciarlas como de uso interno y/o externo. La sinopsis, es una de las que tienen la doble partida.

Por empezar, es la que, en una extensión menor, le contará al lector/espectador la trama principal de tu guion, pero en un lenguaje más ampliado que el de tu Storyline. Es el momento en el que comenzamos a poner los ladrillos en la pared. El puntapié para conocer un poco más de la historia.

Escribir una buena sinopsis no es sencillo y, seguramente, la reescribirás tantas veces como sea necesario hasta que quedes conforme. Debes tener en cuenta que tiene que ser atrapante, clara y lo suficientemente intrigante como para que quien la lea, te pida más material.

Para lograrlo, te daré un par de consejos que aprendí de mis maestros y de la práctica:

·       Conserva los 3 actos. Jamás desdibujes la estructura. Es tu sostén y, al contrario de lo que muchos piensan, permite que te muevas con libertad.

·       Administra la extensión. Las primeras líneas son para presentar a tu protagonista y su conflicto. La página siguiente es para desarrollar el plot. Los últimos renglones, para desarrollar tu clímax y resolver la historia.

·       No te pases de las 2 carillas. Uno de los requisitos fundamentales de un buen guionista es contar mucho con poco. Elige minuciosamente tus palabras y elabora oraciones que digan mucho en pocas palabras.

·       Utiliza frases de alto impacto visual. Es importante que quien lea tu sinopsis la “vea” en su cabeza y se estremezca con lo que está leyendo. Será la mejor manera de captar su atención.

·      No te desordenes. La redacción debe ser clara y ordenada. Recuerda que en audiovisual, lo anterior modifica lo que sigue. No cuentes al final de cada frase lo que deberías haber contado al principio.

·      Siembra pequeñas incógnitas. Ubícalas a lo largo de todo el texto. Demuestra que aún queda mucho por contar y que todo está (o estará) en tu guion.

·      Escribe según el género de tu narración. Recuerda que según el que hayas elegido, los mismos hechos pueden contarse de maneras diferentes. Aprovecho este punto para recomendar que veas “Melinda y Melinda” (Woody Allen), es un claro ejemplo de esto.

Por último, recuerda que escribir una buena sinopsis es tan importante como escribir un buen guion. Si tu sinopsis está mal escrita, quien la lea, deducirá (correctamente, a mi juicio) que tu guion también está mal escrito. Es el termómetro de lo que vendrá. Y aunque no lo creas, el elemento que allí no esté bien desarrollado, tampoco lo estará en el guion. Compruébalo tú mismo y si no lo haces, no me vengas con que no te lo advertí.