COMO ESCRIBIR LAS DESCRIPCIONES EN UNA ESCENA

STANLEY KUBRICK OFF
“Si puede ser escrito o pensado, puede ser filmado”

 

En el mundo de los guionistas noveles, existe un “radio pasillo” que se usa como excusa para escribir cualquier cosa. Este “rumor” afirma que el mejor método es escribir mediante la mera catarsis, como si las palabras escritas fueran una catarata de inspiración que brota del alma (?) a borbotones. Estimados, si fuera tan simple, el “don” de la escritura sería masivo y ciertamente, no lo es. No lo es, porque no es un “don”, sino un trabajo que debemos practicar, estudiar y analizar a diario.

 

Por supuesto, la “inspiración” (por llamarla de algún modo), es necesaria porque nos predispone a sentarnos frente a la página en blanco. Estar inspirado es, ni más ni menos, que sentirse el Superman de las letras ese día en particular. Por ponerlo en otras palabras, es tener ganas (muchas) de escribir.

 

Bien, dicho esto, nos abocaremos a desarrollar algunos tips que debemos tener en cuenta al momento de escribir una escena, que como hemos dicho anteriormente, siempre debería estar al servicio del guion.

 

1. LA ACCIÓN SIEMPRE AVANZA. Para que esto sea posible durante el proceso de lectura de un guion, debemos redactar las descripciones de un modo corto y simple, estructurando la oración en sujeto y predicado. No utilizar aposiciones u otras estructuras gramaticales propias de los formatos literarios porque desdibujan el hilo conductor de la acción dramática. Si esto sucede, la acción deja de avanzar y el lector debe volver sobre lo mismo una y otra vez para entenderlo. Eso, es un guion con descripciones mal escritas.

2. LO ANTERIOR MODIFICA EL SENTIDO DE LO QUE VIENE. Esta es una regla de oro. Todo lo que antecede resignifica lo que viene o vendrá. Parece una obviedad, pero no lo es. Una vez me tocó leer una secuencia de persecución en la que un personaje corría por su vida. Dos páginas de acción descripta para leer al final que el personaje en cuestión es rengo. Se acordaron un poco tarde. Tuve que volver a leer toda la secuencia de nuevo, para imaginarlo huyendo con las imposibilidades de su renguera. Jamás debe suceder esto. Es un descuido imperdonable y delata al amateur.

3. LOS PENSAMIENTOS SON INVISIBLES. No escribimos lo que está pensando un personaje porque es algo que no podemos ver en acción, a menos que se marque como Flashback, Flashforward o una escena aparte que debemos llevar a cabo. Es muy común encontrar descripciones con cuestiones de los personajes que no podemos traducir en imágenes. Es propio del lenguaje literario, que no es el nuestro. Nuestros personajes HACEN y DICEN.

4. DECIR EN POCAS PALABRAS. Las palabras se eligen. Las palabras no “brotan”, justamente, porque debemos encontrar las que mejor se adecúen a lo que queremos decir. En ese sentido, nos preguntaremos lo que siente un personaje realmente: “¿Es nostalgia, tristeza, o angustia?”. Cada una es diferente de la otra. En guion no hay sinónimos a menos que signifiquen exactamente lo mismo. Además, el poder de síntesis tiene su núcleo en esta cuestión. Decir en dos palabras contundentes lo que diríamos en quince “brotadas”.

5. ESCRIBIR ES PENSAR. Escribir un guion en una noche no es propio de “niño prodigio”, es de descuidado. Ese guion no se pensó, no se meditó, no se masticó. Tendrá escenas inservibles, tendrá “lo primero que se te vino a la cabeza” y su nivel de creatividad será muy bajo. Para ser original y creativo, debemos darle a cada escena un tiempo razonable. No escupir los diálogos ni las acciones y ubicar cada cosa allí, porque no puede ser de otra manera.

 

Por último, cada guion tiene tantas versiones como sean necesarias. Claro que, hay un momento en que tenemos que “dejarlo ir”. Toda obra se puede perfeccionar hasta el infinito, pero con el tiempo aprenderás a saber cuándo está lista. Ese es el momento en que le darás el cierre. No le busques la quinta pata al gato, porque te aseguro que la encontrarás. Terminarás remando en dulce de leche con dos grisines y el buen puerto, siempre quedará lejos.