ADAPTAR ES COSA DE VALIENTES

LINDA SEGER OFF

“Hay muchas formas de contar la misma historia, es la esencia de adaptar”

 

¿Cuántas veces escuchamos frases como: “el libro es mejor que la película” o “la serie cambia todo con respecto al comic”? Miles de veces. Y no está mal dicho, sino mal enjuiciado. ¿Por qué? Porque en el imaginario colectivo hay tantas películas posibles como lectores de un mismo libro.

Si tomamos como ejemplo el formato literario, el director de “la película” es el propio lector. Cada vez que leemos, todos y cada uno, nos imaginamos las escenas de un modo diferente al resto. En cambio, cuando vemos una película, lo que muestre la pantalla grande, nunca será la historia que hemos visto en nuestra cabeza, sino la que otro ha imaginado.

La adaptación es la conversión de un formato a otro, sea cual sea el origen de la obra o su destino final. Es un proceso que implica la manipulación de dos lenguajes, generalmente, muy diferentes entre sí. Por ejemplo, en una novela literaria, la descripción de un paisaje puede llevar páginas y páginas; en un formato audiovisual, puede que solo lleve treinta segundos de paneo. Igualmente, a pesar de sus divergencias, ambos tienen la misma finalidad: contar una historia, aunque no todo lo que funcione en uno, necesariamente funcione en el otro, o al menos, no de la misma manera.

Si tomamos como ejemplo, la película “El secreto de sus ojos” (adaptación del libro titulado “La pregunta de sus ojos” de Eduardo Sacheri), el personaje de Sandoval (Guillermo Francella) en la obra literaria muere de cirrosis durante el exilio de su amigo Espósito (Ricardo Darín). En la obra cinematográfica, en cambio, se inmola por él, lo que nos da una muerte épica y dramáticamente perfecta. Este tipo de "infidelidades" son las que hacen de una adaptación, una obra inolvidable.

Es por todo esto, que al momento de adaptar, tenemos el deber de conocer las particularidades de cada formato, y tomar cada diferencia, como algo positivo, necesario y propio del proceso de adaptación. De este modo, lo distinto, será un valioso capital y no un disvalor.

Así, cuando logremos dejar nuestros prejuicios de lado y seamos guionistas osados, podremos arriesgarnos a disfrutar del maravilloso mundo de las adaptaciones.

 

El secreto de sus ojos