ADAPTACIÓN: DEL COMIC AL AUDIOVISUAL

LINDA SEGER OFF

“Cualquier cosa es posible, si captas la idea de fondo que encierra toda narración”

Durante un largo tiempo, los comics fueron la cuna por excelencia de míticos superhéroes. Este maravilloso género comenzaba en el año 1.938 con el nacimiento del primer superhéroe de la historia del comic: Superman, el hombre de acero.

Es por este tipo de historias gráficas, que al hablar de adaptación de comics, se nos vienen a la memoria los personajes de “Marvel” o “DC”. Sin embargo, el cine se sirve de este formato desde sus inicios.

Los hermanos Lumière fueron los primeros en llevarlo a la pantalla grande con su famosa obra “El regador regado”. Sí, como lo escuchas. Esa historia cómica fue una famosa historieta francesa publicada originalmente en la revista Töpfferiana”, y se tiene como la primera adaptación cinematográfica de un comic.

Por lo que vemos, este formato gráfico ha sido (y lo sigue siendo) un gran expendedor de materia prima para las historias del cine y la televisión. Tal es así, que la estrecha relación que mantienen data casi de un siglo y no sólo en el terreno de los superhéroes.

“The Wallking Dead” es famosa por ser una serie televisiva de alta calidad, pero también porque está precedida por un comic desarrollado por los creadores que la llevaron al formato audiovisual. Por supuesto, esa no es una tarea fácil y tiene sus secretos a la hora de la práctica. Conozcamos las características principales del comic y sabremos cómo empezar a adaptarlo:

1) En este formato se trabaja con viñetas. Contienen toda la información necesaria para que la trama avance. En un formato audiovisual, se podría tomar al plano como su equivalente. Ambos, son los componentes básicos de cada lenguaje.

2) Las imágenes/acciones son estáticas y puntuales. Casi siempre se elige graficar el punto de mayor impacto en la acción. En los guiones de comic, es necesario ajustar al mínimo las acciones de movimiento.

3) Generalmente, tienen una trama única (principal), sostenida por acciones e imágenes de gran choque visual. Es muy raro encontrar subtramas, por lo cual, al momento de adaptar se debe pensar siempre en ampliaciones de esta índole.

4) Suelen tener pocos personajes y el desarrollo del protagonista es plano. Se centran en la acción de la trama y el personaje es un elemento al servicio de eso. Son estereotipados y con pocas capas. Cuando pensamos personajes para formatos audiovisuales, debemos asegurarnos de que sean el opuesto a esto: necesitamos que sean tridimensionales, con varias capas. Eso los humaniza y facilita la empatía con el espectador.

5) El comic se sostiene en la imagen. Hay muy pocos diálogos, con lo cual, es difícil profundizar en los conflictos internos de los personajes. Solo los conocemos a través de la acción. Los diálogos son informativos, al servicio de hacer avanzar la trama.

6) Al igual que en los formatos audiovisuales, trabaja con el detalle dentro de la imagen. El contexto en sí mismo, es un personaje más o elemento que nos proporciona información.

Y jamás olvides, que así sean formatos con códigos narrativos diferentes, ambos tienen como objetivo primordial contar una historia. Cada uno lo hará “a su manera”, con las pautas de lenguaje que le son propias y es por eso, que no debemos tener miedo de las diferencias que surjan durante el proceso de adaptación. Después de todo, adaptar es cambiar.